Génesis

Hoy, con la lectura del Génesis, me he preguntado una vez más qué significan los árboles de la vida y del conocimiento que estaban en el Paraíso, y cómo Dios nos pudo poner ante tal prueba a nosotros, unos seres recién creados, inocentes y sin recursos, contra un ser sobrenatural de la talla de Satán. Sería, como una vez leí en a saber qué libro, igual que dejar a unos niños recién nacidos, aún balbuceantes, en un lugar cerrado y en compañía de una fiera asesina con un vivo instinto de matar. ¿Qué padre responsable y amoroso haría tal cosa?



He encontrado una explicación que me ha gustado mucho aquí. El tema es que no éramos como niños inocentes, sino que estábamos destinados a ser mucho más y en eso radicaba nuestro potencial. Pero implicaba que nosotros eligiéramos libremente. La única prohibición al principio consistía en comer del árbol del conocimiento, mas no del árbol de la vida, que también podríamos haber elegido. Solamente entonces Dios prohibió el acceso al árbol de la vida, después de haber consumido el fruto del árbol del conocimiento, para que sus negativos efectos no fueran eternos.



Es verdad que el conocimiento, la sabiduría, se consideran algo bueno, deseable. En algunas civilizaciones son incluso comparables a los lujos, solamente reservados a las clases pudientes. Sin embargo, esta clase de conocimiento en especial, otorgado por el árbol, no parece haber traído ningún beneficio; no se ve a Adán y a Eva, tras comer el fruto, conversando tranquilamente con la serpiente sobre matemáticas, filosofía o teología, o con Dios, ya que desde ese momento se supone que serían parecidos a dioses. Más bien implica el origen de la inseguridad, de la ansiedad, del autorrechazo, de la vergüenza. Corriendo a esconderse, asumen una desigualdad de jerarquía ante Dios que hace que quieran ocultarse. Ellos, que vivían tan tranquilos y tan en paz, se dan cuenta de que están desnudos, carburan ellos solos que eso es algo muy malo y corren a coserse unas ropas para taparse. ¿Y eso es lo que se saca del conocimiento y del ser como dioses?



La idea original de Dios era que eligiéramos el árbol de la vida. Como creación, nos faltaba el poder mismo de la divinidad de Dios, del Creador, que debíamos elegir nosotros libremente, lo cual nos ligaría eternamente a su energía y su cuidado. Sin embargo, no fue así. Cosa curiosa, el auténtico culpable del pecado original fue Adán, no la mujer, tan tradicionalmente considerada tentadora y maligna. Ella fue convencida por la serpiente y comió del fruto, tras lo cual no pasó nada. Después le dio un poco a Adán, quien sabía desde antes que ella lo que hacía (las instrucciones de no comer del fruto se las había dado Dios a él antes incluso de la creación de Eva). En vez de proteger a su mujer y apartarla de la serpiente, toma del fruto que le ofrece ella y se lo come. Ella ni le manipula, ni se pasa días insistiendo, ni le dice que si no come el fruto nada de sexo, ni nada por el estilo; con toda conciencia de desobediencia, Adán toma tranquilamente del fruto, se lo come junto a ella y adiós. Y es en ese mismo momento y no antes, con conciencia plena de desobediencia, que a los dos "se les abren los ojos a la verdad".



Lo más gracioso es que la serpiente no miente. En ningún momento les dice: "tomad del fruto, que seréis dioses, y veréis qué chulo todo". Les dice "seréis como dioses". El árbol ofrece un sucedáneo de dios, algo que huele de lejos a intento de copia de lo que es la virtud de la divinidad. Al contrario; este árbol, símbolo de los regalos maltrechos de Satán, solamente ofrece una sola verdad: la conciencia de jerarquía. Todos los castigos de Dios subsiguientes al pecado original, tanto a la serpiente como a Adán y Eva, tienen que ver con jerarquías. La serpiente es relegada "a lo más bajo" dentro del reino de los animales, además de que será vencida por otra mujer y su fruto; Eva se ve supeditada a Adán, y Adán se ve supeditado a la naturaleza indómita de una tierra que tendrá que trabajar desde ese momento con su esfuerzo. Buscando una libertad desobedeciendo a Dios, en realidad lo que se consigue es la pérdida de libertad. Desde ese momento, y para que el pecado de la esclavitud no se haga eterno, Dios expulsa a la pareja del Paraíso, lejos del árbol de la vida, el cual quedará accesible solamente a los que elijan la Salvación a través del sacrificio de Jesús, como se dice en Revelación 22:2.



Ahora bien, el árbol de la vida, cosa que he entendido hace poco, se hace accesible a nosotros a través de la cruz de Jesús. La cruz auténtica, sin imaginerismos, fariseísmos o sucedáneos: la auténtica esencia incorpórea de la cruz, más allá de la idolatría de símbolos o imágenes. Sus frutos son accesibles a nosotros también, y son la Eucaristía. El auténtico lugar de adoración de la iglesia, donde reside Cristo, que es el Sagrario.

Con lo que, previa Confesión, a nosotros los vivos también se nos ofrece la oportunidad de corregir el error original y elegir bien el fruto esta vez. Este fruto es una vida sencilla y cristiana, humilde y sana, confiando en Dios, y la Eucaristía.



Descubriendo hoy todo esto, en mi ignorancia tras toda una vida en la que he buscado la verdad en patrañas comerciales new age que lamento profundamente ahora, me choca la similitud entre las formas sagradas de la Eucaristía y las monedas, ¿por qué hemos elegido que ambas sean círculos planos?

Resulta chocante cómo el dinero es lo que se persigue para intentar "ser como dioses" en esta tierra, la mayoría de las veces en la forma de deuda, como abuso laboral, como esclavitud, como forma por excelencia de marcar sumisión y jerarquía, trabajo doloroso, desigualdad y pérdida de libertad.



Con lo cual, aún hoy en día tendríamos posibilidad de elegir entre los frutos del árbol del conocimiento (que al final resulta ser de la conciencia de esclavitud, y nada nos hace más esclavos en la sociedad actual que el dinero) y el árbol de la vida (la vida cristiana, el trabajo honrado, la confianza en Dios y la Eucaristía).

Todo eso lo pienso hace muy poco, gracias a mis nuevos amigos y mentores que me enseñan una catequesis que ojalá hubiese recibido hace más de veinte años. De haber sido así, me habría ahorrado muchos disgustos.



Y, sobre todo en relación por mis andaduras del pasado por prácticas y terapias modernas en los mundos new age, me habría, efectivamente, ahorrado mucho, mucho dinero. Pues solo el amor de Dios es gratis y no te exige que pagues por Él nada a cambio.